Comprar alimentos con sensatez
Los supermercados e hipermercados llenos prácticamente todos los días de la semana nos convencen de que a los checos les gusta mucho comprar. Hasta el punto de que podríamos preguntarnos si es posible consumir realmente tal cantidad de alimentos comprados. Este problema es bastante frecuente en muchos hogares. Suele surgir porque nos dejamos convencer por los descuentos y las ofertas y luego simplemente echamos todo lo barato al carrito.

- Pero, ¿es realmente cierto que de esta manera ahorramos?
- No siempre es así.
Siempre es bueno hacer una lista de la compra. Así evitarás llevarte a casa alimentos que ya tienes en la nevera o en la despensa. Además, los descuentos por cantidad no siempre son lo más adecuado. A primera vista, parece que comprar diez paquetes de harina sale realmente bien económicamente, pero ¿qué pasa si no la consumes a tiempo y se te mete un invitado no deseado?
- Un buen consejo es llevar un control de qué alimentos y en qué cantidad consume tu hogar cada mes.
Cómo ahorrar de verdad gracias a los descuentos
Otra forma de ahorrar es elaborar un menú para los próximos días basándote en las ofertas. Así te aseguras de comprar exactamente lo que vas a utilizar y nada se desperdicia.
- Si compras alimentos que están rebajados porque se acerca la fecha de caducidad, piensa bien qué cantidad vas a comprar.
- Para que, al final, esta «compra barata» no te salga cara y los alimentos no acaben en el contenedor.

También es necesario no confundir los términos «fecha de consumo preferente» y «fecha de caducidad». Una vez pasada la fecha de consumo preferente, el alimento no se puede vender, ya que no se sabe con certeza si sigue siendo apto para el consumo.
- El consejo más habitual antes de ir a comprar es no ir al supermercado con el estómago vacío.
- De lo contrario, existe un peligro real de que compres todo lo que te apetezca en ese momento y, al llegar a la caja, te lleves una sorpresa.
Recuerda el viejo dicho: «Ojos grandes, comida en la basura».